Ceramista de Chimbarongo, Soledad Correa modela figuras pequeñas de arcilla y las enlaza con hilos para que, al moverse, rocen y suenen. Sus obras son móviles íntimos: constelaciones mínimas que activan el aire con memoria y juego.

MODELAR EL SONIDO
Correa trabaja la escala breve y la variación sutil: cuentas, pequeños cuerpos de barro perforados y suspendidos. Al desplazarse, emiten un tintineo opaco —tierra que conversa—, un sonido que pertenece a la casa y acompaña sin invadir.

SONIDO HABITABLE | Piezas que tintinean al rozarse, modificando la atmósfera con cada brisa.

PIEZA A PIEZA | Cada figura es única; juntas componen ritmo, escala y movimiento.

RAÍZ COMUNITARIA | Todas las piezas funcionan en su conjunto, una no puede vivir sin la otra.

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Correa nos recuerda que el interior también se escucha: el barro puede ser campana baja, eco doméstico. Objetos que afinan el oído y ordenan el aire.
Area Design | La nobleza de habitar